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lunes, 31 de marzo de 2014

Coma y punto y coma.

Según pasan los días en lugar de olvidar, pienso y en vez de perder las fuerzas, las gano y las sumo.
Tras el tiempo que paso sin parar de un sitio a otro, mientras estoy sola y no descanso, veo llegar la hora...la hora para verte 15 minutos; minutos en los que el instante se para eterno y la esperanza confía en tu fortaleza y mis ganas.
Mientras te observo en ese limbo, no me sale pensar en tu coma, porque para mi es un punto y coma que añade más impulso al siguiente tramo; el punto hace que me sientas y atiendas a mi voz, y el coma te sume en sueño por agotamiento, o eso quiero pensar.
Tus ojos se despegan y sonrío. Con poco me conformo y a soplidos me encaramo.
Probablemente si me escuchas te preguntarás si estoy tonta, repitiendo cosas, haciendote rabiar o estimulando tus cosquillas. Y sí, algo tarada siempre he estado, pero esa insensatez me soporta y no me deja caer...sospecho que de eso tu ya sabes algo.   
Todos los días guardo mi mejor sonrisa para mis pequeñas estancias contigo e intento vestir diferente que el resto, pero me obligan a llevar ese verde...será que los virus mueren en verde o que el verde es el color de la esperanza y es lo que hay que gastar de traje en esos sitios para que ni falte ni se olvide.
Siempre he invertido la energía con la que me pariste en las fuertes emociones, la paciencia, la calma, la alegría, el buen humor, la ilusión, la confianza, el nervio y la sensatez entre algunas anticorduras.
Me llevabas de baile en tu barriga, ¡ahora no te quejes de cuanto te mareo entre Babia y la tierra!
Ójala en esa galaxia que estás de viaje, te esté llegando la gasolina con la que yo cargo mi motor, la energía que todos los días me dan las personas que te quieren, que me quieren y que nos apoyan a las dos.
Me encantará escuchar como te quejas del plomazo que es estar sin fumar, o de lo feas que son esas sábanas del hospital, de lo sosos que son que ni te ponen música y de como te vas a cagar en el médico que te ha rapado la cabeza. Pero para escucharte tienes que despertar, así que sigue con fuerza que estoy a tu lado mamá.  

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