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domingo, 3 de agosto de 2014

Esencia Presente

La verdadera razón para un comienzo no siempre tiene un final, ni una meta definida, ni un punto de partida real, ni tan siquiera un proceso relevante o estímulo. A veces se desencadenan cosas y los comienzos son prosecuciones ligadas unas a otras.
El inicio de un pellizco de la gana, viene hilado a la anorexia ávida que filtra la complejidad que insensatamente construimos solos.
En el desván de las pasiones confundimos los estados, con un eterno dilema como esa búsqueda de la felicidad. Felicidad que es estado y no un continuo fenómeno que se instala en la vida de un ser.
Y de principios y finales edificamos nuestras vidas, en vez de hacerlo de paseos que airosos nos lleven a distintos lugares; de esos puntos a otros emplazamientos de los que impregnarnos con su esencia presente.

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