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sábado, 3 de enero de 2015

Nunca supe pedir perdón

Nunca supe pedir perdón, de niña mi padre me obligaba a decirlo constantemente, así tuviese o no la razón, que en su noventa y cinco por ciento nunca la tenía. Si no sabía colocar una broca, me sacudía y tenía que pedir perdón, si se le caía un vaso, me llevaba un bofetón, yo tenía que recogerlo y pedir perdón. Si él olvidaba algo y yo no se lo recordaba también tenía que pedir perdón (con bofetada incluida)por cosas que nunca hice tuve que pedir perdón y ahora no se cuando debo hacerlo y no me disculpo en casi ninguna ocasión. Es como si hubiesen vetado esa palabra en mi cabeza, como si de una costura muy fruncida se tratase y no cupiese ni el sentido de la misma. Hoy escuchando The Breitners me doy cuenta de que es importante pedir perdón, es necesario, es esperado incluso. Pues cuantas veces me han aliviado las disculpas después de tiempo de quien no supo hacerlo en su momento.  Brindo por quien sabe pedir perdón y la paz de quien lo da y la paz de quien lo recibe.    

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