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domingo, 4 de enero de 2015

Silencios de plastilina, directrices distintas y algunos encuentros exporádicos

Me alcanza la vista para verte, pero no las manos para tocarte, ni la boca para morderte, ni los labios para besarte.
Desde el escenario miras mi rincón, no se si me ves, pero yo sonrío. Pasas por delante, te huelo, me rozas sin querer y continúas. Paras frente a mi y me delatan las ganas, te agarro y me alejo. Sales a cantar, animas y sin guardar compostura te enredas entre abrazos, saludos y alguna perezosa mirada que arrastra algunos besos sin disciplina entre diferentes reinas. Te escondes, apareces y ya tengo mis reyes revoloteando donde coronas no me faltan. Esta noche no deja risa perdida, nada hay en espera si te saltas mis renglones, te salvan las palabras y la decisión de invitarme a estar contigo un rato y la apetencia de engatusarme a tu estribo. En ese desplazamiento arranca el volateo, se escucha y disparo y siento el cañón y la pólvora aún caliente. Tan rápido como en una lluvia de estrellas pedir el deseo en su fin de vida ya sin luz. Descansa el apetito voraz y algo se indigesta. Surgen silencios de plastilina para modelar una fría sensación inesperada, impacientes esperan las ganas de arrancar con directrices distintas a pesar del calor de los encuentros esporádicos.

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